miércoles, 26 de mayo de 2010

Los límites de un rumor

Dice Ana Isabel Carrasco Machado en su ensayo sobre el rumor político, que es un fenómeno comunicativo ligado a la transmisión oral entre grupos de personas. Si bien es informal, no autorizado, es decir extraoficial, su recepción puede ser escrita, por tanto aquí ya no se apela a su veracidad sino a su función.

El rumor político, además de incidir en eventos políticos o crear dudas o erosionar una visión histórica en particular, refleja la falta de consenso y/o la diversidad de puntos de vista sobre un hecho. En Nicaragua al igual que en otros países, es usual la utilización del rumor para generar algún tipo de opinión, por lo general negativo en contra de un adversario político.

Desde la década de los ochenta, a los dirigentes del FSLN se le ha querido vincular con el narcotráfico, al lanzarles desde el exterior, una serie de acusaciones las cuales hasta hoy día no tienen el consenso (fundamento) como para legitimarlas. El domingo pasado se estrenó el documental “Pecados de mi padre” (realizado en 2009) en el Discovery Chanel, donde el hijo y la viuda de Pablo Escobar Gaviria, el más grande narco colombiano, abatido por las fuerzas policiales en 1994 en Bogota, afirman haber estado en Nicaragua durante la década de los ochenta.

Tal vez no tanto porque se quiera inculpar a algún dirigente nacional, dado que los entrevistados no mencionan a nadie en particular, esas declaraciones generan polémica, dado que con ello se constata la veracidad de que el famoso narco estuvo en Nicaragua. Esa afirmación también pone en primer plano las pesquisas y supuestas pruebas dadas a conocer en su momento por los órganos de inteligencia de Estados Unidos, donde se veían imágenes fotográficas de Escobar Gavidia supervisando aviones y cargamentos de droga en el territorio nacional. Aunque esa podría ser una estratagema o montaje. Lo cierto es que con esas declaraciones se comprueba el rumor de que Escobar y su familia vivieron en Nicaragua por una temporada corta, durante ese período.

En algunas ocasiones, cuando cierta prensa se ha hecho eco del oscuro nexo entre revolución y narcos, algunos dirigentes históricos han salido al paso refutando como algo innoble y vulgar esa afirmación. En otras ocasiones estos dirigentes han matizado los argumentos en defensa de la limpieza del proyecto revolucionario, al señalar que si en algún momento de la década de los ochenta, Pablo Escobar estuvo Nicaragua, fue algo que se les escapaba de las manos, porque al país llegaron miles de personas de distintas partes del mundo.

Algunos pueden dudar de la veracidad de las afirmaciones del hijo y la viuda de Escobar de que estuvieron en Nicaragua, la pregunta que surge es ¿por qué a tanta distancia en tiempo, en otro contexto, ellos van mentir? De ser cierto, la otra pregunta que surge es ¿Cómo entró al país este siniestro personaje, en un período histórico donde el Estado tenía un enorme control de las fronteras? Por que al parecer este sujeto y su familia entraron de manera legal.

Se le puede dar el beneficio de la duda a la dirigencia nacional de no estar al tanto de ese hecho, pero si el hijo y la viuda afirman haber estado en Nicaragua, es porque alguien les ayudó a entrar y a salir. Puede haber sido un funcionario de rango intermedio –como dicen en lenguaje popular-- “que se libreteó”, no se sabe, las preguntas están en el aire.

1 comentario:

Aura Maria Olivares Rivas dijo...

Miguel: hablando de rumores, recuerdas aquel rumor entre la élite del Gobierno de turno y la iglesia, que "supuestamente" salió de la pc de un asesor de mucho conocimiento en agricultura y que promocionó un programa campesino muy efectivo? Este rumor llegó a tener "rango" hasta de políticas de gobierno. Así es que la Sra. Carrasco tiene razón en hablar de "funcional"...
Aura Ma.-