Los enfrentamientos violentos entre estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) de Managua ocurridos en estos últimos días es una muestra de la poca o nada capacidad de diálogo existente en el país como mecanismo de negociación en aras de alcanzar acuerdos alrededor de temas divergentes de cualquier índole. Pero también es una expresión de la urgencia de atender los vacíos o debilidades de los sistemas o prácticas institucionales en el país, entre ellos el de la educación superior.
Para nadie es un secreto que tanto el sistema institucional que regula las actividades de la educación superior, incluyendo el movimiento estudiantil requieren de serias reformas para que puedan cumplir con las demandas actuales en materia de ofertas, competencia y pertinencia en un contexto de cambios a nivel global. Tanto el Consejo Nacional de Universidades (CNU) y la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNAN) nacieron en un contexto particular de los años ochenta donde el diseño educativo estaba centralizado y obedecía a otros criterios de desarrollo.
Tal vez el CNU (antes CNES) ha hechos algunas reformas importantes en los últimos veinte años, pero no es suficiente. El caso de la UNEN es el más conflictivo dado que no ha sufrido modificaciones importantes, sigue con un diseño electoral de autoridades nacionales centralizado, altamente partidarizado, lo cual ha erosionado toda capacidad de negociación y aún más grave, su legitimidad, producto de una serie de denuncias de poca transparencia en el sistema electoral y en la gestión de los fondos que le son asignado del 6%.
Para nadie es un secreto que tanto el sistema institucional que regula las actividades de la educación superior, incluyendo el movimiento estudiantil requieren de serias reformas para que puedan cumplir con las demandas actuales en materia de ofertas, competencia y pertinencia en un contexto de cambios a nivel global. Tanto el Consejo Nacional de Universidades (CNU) y la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNAN) nacieron en un contexto particular de los años ochenta donde el diseño educativo estaba centralizado y obedecía a otros criterios de desarrollo.
Tal vez el CNU (antes CNES) ha hechos algunas reformas importantes en los últimos veinte años, pero no es suficiente. El caso de la UNEN es el más conflictivo dado que no ha sufrido modificaciones importantes, sigue con un diseño electoral de autoridades nacionales centralizado, altamente partidarizado, lo cual ha erosionado toda capacidad de negociación y aún más grave, su legitimidad, producto de una serie de denuncias de poca transparencia en el sistema electoral y en la gestión de los fondos que le son asignado del 6%.

No hay comentarios:
Publicar un comentario